Recordando a Caliwood: Carlos Mayolo y el Grupo de Cali, Parte I.

Inauguración Juegos Panamericanos, Cali, 1977.

Presidente de Colombian Misael Pastrana Borrero en la inauguración de los Juegos Panamericanos de 1970

Como muchos de mi generación descubrí a Mayolo después de muerto. Agarrando Pueblo me tomó por sorpresa durante una clase de Antropología (de lo) Visual, y desde entonces la idea del Vampiro Tropical no me deja de dar vueltas en la cabeza. 

Fue hace unos cuatro años cuando escuché por primera vez los nombres de Carlos Mayolo, Luís Ospina y el mítico “Grupo de Cali” (o Caliwood). Y es que aún siendo caleño -y habiendo aprendido a bailar salsa después de viejo-, todavía no entiendo porque durante mis años de colegio en Cali nunca escuche hablar de ellos. Lo más cerca que estuve de Mayolo o de Ospina fue a través de Andrés Caicedo y su novela Que Viva la Música (si te creés bohemio en Cali mientras sos adolescente, te tenés que haber leído la novela de Caicedo). Caicedo, quien fuera el fundador de Ciudad Solar y el Cine Club de Cali al principio de los años 70, fue quien le dio forma a lo que hoy conocemos como la “mítica” producción de cine y televisión del Valle del Cauca durante los años 70 y 80. Pero como de Caicedo se ha escrito largo y tendido —y al ser un muerto con el que Mayolo y Ospina cargaron durante su vida— mejor recordar a Mayolo, el extravagante director caleño quien hace pocos días cumplió seis años de muerto.

Mayolo empezó a dar de que hablar cuando se metió de cabeza en el cine. Sin un peso en bolsillo y con una  cámara “prestada” de la agencia de publicidad en la que trabajaba, se unió con Luis Opina (recién desembarcado de UCLA), para filmar los Juegos Panamericanos de 1970 que tuvieron como sede a la capital del Valle del Cauca. Sin una agenda estricta sobre qué filmar, Mayolo y Ospina empezaron por donde cualquiera hubiese empezado: por los estadios, el público y los deportistas. Cuenta Mayolo en su libro La Historia de mi Cine y mi Televisión que la seguridad de los Juegos les prohibió filmar porque no estaban debidamente carnetizados, lo que hizo que tuvieran que ver los Juegos como la mayoría de habitantes de la ciudad: por televisión y desde afuera.

Fue así como nació Oiga Vea (1971), un contra-documental de los Juegos Panamericanos en donde la marginalidad y la exclusión muestran la otra Cali que los organizadores se negaron a mostrar. Ospina y Mayolo recorrieron las calles de la ciudad preguntándole a los ciudadanos su sentir hacia los Juegos. Los ciudadanos de a pie, esos que no se tuvieron en cuenta a la hora de celebrar las justas, se mostraron molestos por todo el dinero invertido en unos estadios a expensas de otras necesidades que presentaba la ciudad. A pesar de estos testimonios, Mayolo y Ospina se contuvieron de dar cualquier conclusión más allá de las imágenes o de lo dicho por las personas. Su propósito no fue otro que mostrar la marginalidad: tanto desde ellos, como cineastas de lo marginal, como desde la Cali excluida del evento más importante realizado en la historia de la ciudad.

Con algo de éxito pero sin dinero, Mayolo y Ospina, junto con Caicedo y los demás miembros del Grupo de Cali, empezaron a idearse formas para sacar al cine Colombiano de su marginalidad (marginal tanto porque no había una industria de cine colombiana, ni existía una forma de financiar proyectos cinematográficos). El primer gran paso lo dio Caicedo con su magazine Ojo al Cine: revista que circuló entre 1972-1974 y que contó con la participación de los miembros del Grupo de Cali. Caicedo abrió este espacio no sólo para generar reseñas y críticas sobre las películas que se presentaban en las pantallas de cine en Colombia (o en el Cine Club de Cali, fundado también por Caicedo), sino también para crear un espacio donde los directores colombianos pudieran plasmar sus ideas respecto al cine, y además se  rescataran las importantes producciones nacionales desarrolladas durante la época del cine mudo.

Entre todo lo que allí se escribió (y entre todo lo que Caicedo alcanzó a escribir), la idea del vampiro criollo fue la que más llamó la atención de Mayolo. Un vampiro, que a diferencia del vampiro europeo, salía de día y se cargaba de las energías del sol del trópico para ejercer su rol de dominante aristócrata (o terrateniente). Fue a partir de esta idea que Mayolo empezó a pensar –y a filmar— al vampiro tropical: una incipiente burguesía criolla que mantenía su posición a expensas del trabajo, sudor, y sangre de las clases bajas de las sociedades del trópico.

Con esta idea Mayolo filmó Asunción (1975), un corto de ficción en donde una mucama (o muchacha de servicio), cansada de los abusos por parte de su patrona, decide dar una fiesta mientras la familia se va de vacaciones. El corto inicia con una imagen que hace referencia al vampirismo: la mucama se corta el dedo y mezcla su sangre con la salsa que debe servir a su patrona en la comida. El mensaje es directo: aunque el vampiro tropical no lo quiera, su entorno y su seguridad dependen en todo momento de quienes le sirven. Los actores de Asunción no fueron otros que la misma familia de Mayolo. La mucama también fue interpretada por la persona que limpiaba la casa de su tía, lo que convierte al corto en una exageración (sobreactuación) de la vida de cada uno de los personajes.

Ver película completa aquí: Asunción, 1975

Las ideas del vampirismo y la miseria se unieron unos años más tarde en la obra maestra de Mayolo y Ospina: Agarrando Pueblo, los Vampiros de la Pobreza (1977). Con este contra-argumental los directores caleños dieron fin a la era del cine de sobreprecio dando paso la época más importante de producción audiovisual en Colombia.

Vea aquí la segunda parte de Recordando a Caliwood: Los Vampiros de la Pobreza, Parte II.

Fuentes Consultadas

Durán Castro, M. (2010). Luis Ospina and the Colombian Cinema: Independence or Resistance. In E. Russo (Ed.), The Film Edge. Contemporary Filmmaking in Latin America (1st ed., pp. 215–36). Buenos Aires: Teseo.

Faguet, M. (2009). Pornomiseria: Or How Not to Make a Documenatry Film. Afterall, 5–15.

Gómez, F. (2007). Caníbales por Cali van: Andrés Caicedo y el gótico tropical. Íkala, Revista de Lenguaje y Cultura, 12(18), 121–42.

— (2008). Carlos Mayolo y el innolvidable Caliwood. Centro Virtual Isaacs. Retrieved from http://dintev.univalle.edu.co/cvisaacs

López, A. M. (2009). “Abra el Ojo Porque lo están Filmando”: Crítica al discurso documental colonizado en “Agarrando pueblo” de Luis Ospina. La Fuga.

Mayolo, C. (2002a). De Caliwood al gótico tropical. Retrieved from http://www.cinefagos.net/index.php?Itemid=3&id=48&option=com_content&task=viewal

Mayolo, C. (2008). Vida de mi Cine y mi Televisón (1st. ed.). Villega Editores.

Mayolo, C., & Ospina, L. (1971). Oiga Vea. Documental.

Mayolo, C., & Ospina, L. (1975). Asunción. Documental.

Romero, S. (2008). Sin Aliento. Adiós a Carlos Mayolo. Revista Número.

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