Crisis europea y protestas contra la Ley 30 en Colombia (parte I)

El Absurdo de la Solución a la Crisis Europea y de las Protestas Estudiantiles en Colombia

Hace pocos días, el premio Nobel en economía del 2008 Paul Krugman, publicó en la sección de economía del periódico El País de España, una columna acerca de la actual crisis europea. Krugman sostiene que la decisión de implementar planes de austeridad fiscal para contener los efectos de la crisis fue la equivocada. Esto quiere decir que la determinación de los países más poderosos de la euro-zona de reducir al máximo sus gastos para así no ser tan golpeados por la crisis, fue -y sigue siendo- un gran error. Pero antes de proseguir con el enredo que es el manejo de las economías, crisis, etc., aquí les va mi síntesis de lo que viene ocurriendo acá en el “viejo continente”.

Para empezar hay que tener claro, si es que es posible, que función han cumplido los mercados financieros en la crisis de la euro-zona. Grecia, como todos los países de la UE, era hasta hace unos meses considerado un país rico, desarrollado, con una moneda fuerte. Esto había permitido que el gobierno griego aumentara su deuda cada vez más y más ya que, al ser un país desarrollado, recibía dinero muy barato (bajas tasas de interés) provocando que fuese más rentable endeudarse a no hacerlo. Un día unos señores fueron y miraron que estaba pasando con la economía griega. Cuando se sentaron a hacer su tarea -que es analizar los factores de riesgo de los países antes de prestar plata-, se dieron cuenta que era muy posible que Grecia no pudiese cumplir con los compromisos de pago de su deuda (lo que estuvo a punto de ocurrir con los Estados Unidos), razón por la cual bajaron su calificación produciendo un inmediato incremento en las tasas de interés que le venían cobrando. ¿Qué quiere decir esto? Que Grecia ya no debía los 1000 pesos que había pedido prestado más 5 pesos por los intereses interés, sino que de un día para otro pasó a deber 1050 pesos. Como han de suponer, si Grecia no iba a poder pagar los 1005 pesos ahora que debía 1050 pues menos. Obviamente esto no pasa de un día para otro y Grecia, previo a que esto sucediera, decidió implementar medidas de austeridad fiscal que a la postre lo catapultaron a su declive.

Al ver esto, sus vecinos europeos, muy asustados con que les fuera a pasar lo mismo, decidieron ponerse “juiciosos” en sus finanzas y empezar a no gastar tanto. Pero como el mal ya estaba, los países pertenecientes a la euro-zona estuvieron a punto de empezar a caer uno por uno debido a su gran desorden financiero. Como ya se ha vuelto costumbre la decisión que tomaron los países europeos reunidos en Bruselas para ‘sostener’ la euro-zona fue la de salvar a su sector financiero y limitar aún más las débiles arcas griegas. ¿Y a que viene mi referencia a Krugman en todo esto?. El autor plantea que la decisión de salvar a los bancos en detrimento de la población del país en crisis es un grave error, no sólo porque ya se ha mostrado que esto frena el crecimiento económico de los países, sino porque al final de cuentas se premia a los desjuiciados y toda la sociedad termina pagando sin haber tenido algo que ver en el enredo (sino entienden piensen en la crisis colombiana de 1999).

Krugman trae a colación el caso de Islandia. Resulta que el país nórdico cayó hace algunos años en una crisis tan profunda que hizo imposible pensar en las soluciones tradicionales. Esto hizo que el gobierno, en vez de salvar los bancos, utilizara esa plata para ampliar su red de seguridad social (invertirla en la gente), y dejo que aquellos que había sido desjuiciados pagaran por su imprudencia. ¿Y que ha pasado con Islandia? En palabras de Krugman:

“Islandia no ha evitado un daño económico grave ni un descenso considerable del nivel de vida. Pero ha conseguido poner coto tanto al aumento del paro como al sufrimiento de los más vulnerables; la red de seguridad social ha permanecido intacta, al igual que la decencia más elemental de su sociedad. “Las cosas podrían haber ido mucho peor” puede que no sea el más estimulante de los eslóganes, pero dado que todo el mundo esperaba un completo desastre, representa un triunfo político”.

No se si puedo estar de acuerdo con Krugman que este sea el camino que deba tomar Europa, pero en lo que si estoy de acuerdo es que las decisiones actuales están revaluadas y son tan absurdas (basadas en resultados anteriores) como las Protestas Estudiantiles en Colombia.

Soy un convencido que la educación es uno de los activos sociales más importantes para la población de un país, siempre y cuando la educación se maneje de manera integral y no fragmentada. El problema de la Reforma a la Ley 30 no es sólo la reforma como tal, sino la contra propuesta hecha por los estudiantes. A mi entender ninguna de las dos sirve porque están haciendo girar el debate entorno al elemento equivocado. La reforma a la educación en Colombia antes que pensarse en ‘la punta del Iceberg’ (la educación superior), debe darse en los cimientos. La inversión en educación de la primera edad, primaria y secundaría está muy por debajo de lo límites considerados como necesarios para asegurar una educación de calidad. La calidad de los colegios distritales es cada vez peor y, aunque nos quieran vender lo contrario, las tasas de deserción escolar primaria y secundaria siguen siendo preocupantes. Así como la solución a la crisis Griega debe parecerse más a lo implementado por Argentina en el 2001 (salirse de la euro-zona, devaluar su moneda y renegociar la deuda -o no pagarla), el debate sobre la educación en Colombia no se debe hacer copiando el modelo chileno.

En este momento la inversión en educación de calidad tiene como eje central los colegios privados (ojo, no la inversión estatal sino inversión privada en calidad). Estos están sacando estudiantes capacitados y con muy buenos resultados en los exámenes de estado en comparación con los colegios distritales. Si HOY en Colombia se decidiera que la prioridad de inversión esta en la educación superior y no en sus cimientos, estaríamos tomando la decisión equivocada por dos razones fundamentales: 1) no invertir en educación de calidad se traduce en un continuo aumento de deserción escolar y malos puntajes en las pruebas de estado y 2) que la búsqueda de una educación superior gratuita sólo estaría beneficiando a a las personas que puedan pagar un colegio privado ya que, al tener una mejor calidad educativa, sus posibilidades de entrar a una universidad pública, de calidad, y gratuita aumentan mientras que para aquellos que vienen ‘mal educados’ desde los niveles más bajos, las posibilidades de ingresar y educarse a nivel de educación superior no sólo no aumentaría, sino que tendería a disminuir. Es por esto que creo que el motivo de las protestas estudiantiles son tan absurdas como las soluciones planteadas para la crisis europea: carecen de profundidad y solo se quiere cubrir la punta del Iceberg.

Referencias

Alejandro Gaviria: http://www.universocentro.com/NUMERO28/Crisisgriegaen10puntos.aspx
Paul Krugman: http://www.elpais.com/articulo/economia/global/Islandia/camino/tomamos/elpepueconeg/20111030elpnegeco_2/Tes

Agradecimiento a:  Mauricio Romero

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4 Respuestas a “Crisis europea y protestas contra la Ley 30 en Colombia (parte I)

  1. Doctor, bueno leerlo y saber en que anda. Somos “continentalmente vecinos”.
    He leído el escrito y tengo varios comentarios, de los cuales solo expresaré puntualmente 3 relativos a las protestas estudiantiles en Colombia.
    1. Sin lugar a dudas, la reforma en educación en un país como el nuestro – me atrevería a decir y en muchos países de América Latina – tiene que ser profunda y ocurrir en muchos niveles. Es decir, debe también incluir la formación básica y secundaria. Ahora bien, las movilizaciones que están ocurriendo en estos momentos son profundamente llamativas puesto que llevan tras de si las simientes de una posible transformación. En otras palabras, aunque la contrapropuesta pueda parecer que se enfoca solo en “la punta del Iceberg” del problema, estoy convencida de igual manera que es el primer paso de una cadena enorme de cambios y ajustes que deben hacerse en el país.
    2. Propender por una educación gratuita, no necesariamente implica una educación más equitativa, es cierto, pero si pone sobre el tapete el debate crucial: la educación como derecho fundamental del ser humano. Si partimos de esta premisa “educación para todos” necesariamente la mirada tendrá que llevar a una reflexión profunda en cuanto al como se da dicho acceso y más aún, como es el proceso de formación. Luego aquí no hablamos de calidad y de acceso cobijado solo bajo números y estándares de la prueba de estado, hablamos de calidad de vida como seres humanos. Pero esa reflexión y transformación, solo podrá ocurrir, en mi opinión, una vez se resuelva el dilema histórico frente a la privatización de un derecho. Y con privatización, para no entrar en enredos, me refiero no solo a la inversión de capital de índole privada en los espacios educativos, sino al marginamiento histórico e intencional de sectores de la población real para acceder a ellos.
    3. Ahora bien, hay que tener en cuenta que la confluencia de factores históricos diversos en países como Chile y Colombia han permitido que en estos momentos, se cueza un espacio de demanda y protesta estudiantil. Cada lugar presenta características particulares pero que están cobijadas por un mismo problema: el acceso diferenciado a la educación como derecho fundamental de la población. Y si hablamos de derechos fundamentales, ahí si que entonces estamos hablando de la punta del Iceberg, pues la educación es solo uno de los miles de problemas que se presentan bajo un modelo político, social y económico (que quizás sea lo único “copiado”) cuya premisa fundamental es el valor de lo privado e individual por encima, del bienestar colectivo y de lo público – es decir de aquello que le pertenece a todos.
    Por todo lo anterior, mi querido Christian: decir que la contrapropuesta del movimiento estudiantil en Colombia es un absurdo, es desconocer las raíces de un problema devenido históricamente; es desconocer la fuerza de los estudiantes, no solo de los de ahora sino de los que históricamente hemos pasado por el sistema y de los miles otros colombianos, chilenos y demás compatriotas latinoamericanos que justamente no tuvieron la oportunidad siquiera de ingresar. Decir que es un absurdo, simplemente es dar una bofetada al capital social acumulado durante décadas y generaciones que clama una vez más, no solo por ser escuchado, sino por materializarse.
    Un abrazo,
    Caterina Mantilla.

    • Que rico es volver a debatir con vos así sea por estos medios (ya nos veremos en otros ambientes).

      Empiezo por reconocerte una falta de precisión en mi escrito que en estos casos es imperdonable. Cuando escribí ‘el absurdo de las protestas estudiantiles estaba pensando en dos cosas: 1) como bien está escrito y lo reconocés como primer punto, la protesta me parece está mal encaminada. Es muy satisfactorio ver como por fin, después de muchos intentos fallidos de entablar una protesta con algún ‘sur’ y de estarse quitando el cliché de no ponerles cuidado porque están ‘infiltrados’ me parece un avance estupendo; pero está mal encaminada porque el reclamo y la contra propuesta está presentada de tal forma que, a mi parecer, le quita peso al porque del malestar estudiantil. 2) Cuando me referí al absurdo lo hice pensando en el primer punto. Es absurdo que en este momento, cuando se está empezando a lograr algo que pocas veces sucede en Colombia, se esté desaprovechando la oportunidad de expresar, con argumentos de fondo, la necesidad de ciertas transformaciones sociales que requieren los contextos latinoamericanos. Lo Absurdo entonces NO es la protesta -y reitero mi falta de precisión-, sino la contra-propuesta que se presentó. Si lees el documento te darás cuenta de las falencias de fondo que tiene y es ese papel, y no otra cosa, lo que los políticos, legisladores, y nuestra precaria opinión pública (que son producto de nuestros nefastos medios de comunicación) van a aprovechar para decir una y otra vez que las protestas estudiantiles no tienen fondo.

      Hay que tener en cuenta que todos nosotros, lo ‘privilegiados’, fuimos estudiantes que marchaban pero que ahora, por nuestra nueva posición social, apoyamos o rechazamos estas iniciativas pero desde el anden. Me parece que quienes están guiando desde adentro tampoco han aprendido la lección de como hacer las cosas y es eso lo que es inadmisible.

      Un abrazo grande

  2. Chris, no lo has podido expresar mejor. Solo falta decir una cosa, creo. La inversión en Colombia en educación es alta… tan alta como la de Corea del Sur. Evidentemente hay un problema de eficiencia que también toca solucionar. Hoy en día los subsidios a la educación terciaria son regresivos, pues la mayoría los utilizan personas de estratos 3,4, 5 y 6. Si se suman estos dos problemas, un aumento en la inversión en educación tendría dos problemas. 1) los recursos se seguirán malgastando. 2) Aumentaremos la desigualdad.

    El problema de la eficiencia es difícil de solucionar y dudo que alguien tenga una formula mágica. El problema de los subsidios regresivos se debe a la mala calidad en educación básica y media, pues los estudiantes que van a colegios públicos no tienen prácticamente ninguna oportunidad de entrar a alguna de las tres universidades publicas buenas (que se reparten mas del 45% del presupuesto de educación terciaria). Ciertamente, el primer paso para solucionar este problema es aumentar la calidad de la educación publica dramáticamente.

  3. Pingback: Crisis y Estudiantes (parte II) | antropoLOGIKA·

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